Intentaba guardar la calma mientras dibujaba con la ayuda de sus dedos en la superficie empañada del cristal. El agua caía a presión contra su medula más caliente que de costumbre, figurando así un pequeño auto-castigo, una agresión más para la lista. Era casi imposible creer que en tanto poco tiempo hubiese perdido tantas cualidades, tantos méritos que se había ganado a base de esfuerzo y sudor, pero realmente todo desvanecía y, a la par que sus lágrimas, sueños e ilusiones se disolvían entre el agua de la ducha.
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